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Huehuetéotl, dios viejo del fuego y el centro del universo

huehueteotl

Huehuetéotl es el nombre que recibió el dios viejo del fuego, su culto fue uno de los más antiguos de Mesoamérica.

En nahuatl, su nombre quiere decir ‘dios viejo’ (huehue: viejo; teótl: dios).

Sus representaciones han sido encontradas en sitios tan antiguos como Cuicuilco y Monte Albán, que incluso precedieron a Teotihuacán.

Huehueteotl

También los signos de vejez en sus representaciones, se relaciona con los libros como transmisores de conocimiento; la sabiduría producto de su experiencia.

Huehuetéotl – Xiuhtecuhtli

Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli, como también se le conoce, es uno de los dioses más representados en Teotihuacan.

Algunos de los nombres que recibía era Xiuhtecuhtli, “el señor del año”, “el señor de la hierba” o “el señor de la turquesa”, ya que la palabra xiúhuitl en su pronunciación posee 3 significados (año, hierba, turquesa).

Xiuhtecuhtli

Xiuhtecuhtli

Por este motivo frecuentemente lleva algunos atributos formados por mosaicos de turquesas, que eran caracteriticas que usaban los reyes mexicanos (se les llamaba a estos atributos xiuhuitzolli).

Huehuetéotl y la cruz

Residía en el centro del Universo y desde allí partían los cuatro puntos cardinales o rumbos del universo o quincunce, por lo que uno de sus símbolos era la cruz .

Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli en el centro de los 4 rumbos del universo

Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli en el centro de los 4 rumbos del universo

Incluiso era muy frecuente ver que sus sacerdotes usaran la cruz como uno de sus atributos, que también es usada para decorar los grandes incensarios, llamados tlemaitl (manos de fuego).

Este tlemaitl también era el centro de la casa y de los templos indígenas.

Serpiente de Fuego

Como varias deidades del panteón mexica Huehuetéotl podía convertirse, en su caso era una serpiente de fuego.

Según la leyenda al momento de nacer, recibió el espíritu alentador de la Serpiente de Fuego Xiuhtecuhtli, para protegerlo y guiarlo.

Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli

Huehuetéotl-Xiuhtecuhtli

Este espíritu Nahual (de transformación), se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que nos tomó como protegidos al nacer.

La escultura del Señor viejo del fuego

Se cree que la figura más antigua de Huehuetéotl corresponde a la cultura de Ticomán, del preclásico Mesoamericano, que vivía a orillas del lago de Texcoco, probablemente contemporánea a Cuicuilco.

huehueteotl cuicuilco

También a la cultura de Cuicuilco se le atribuye el culto a Huehuetéotl que entre 1922 y 1925, el doctor Byron Cummings realizó trabajos de excavación debajo de las capas de lava arrojadas por el Xitle que cubrió este territorio, al sur de la ciudad de México.

Allí encontraron figuras hechas en barro que representan a un anciano encorvado cruzado de piernas, con un gran brasero sobre la espalda.

Su brasero representa el cráter del volcán que echa humo y arroja cenizas. El dios habita en su interior y tanto Cuicuilco como Copilco van a sufrir las consecuencias de este aspecto negativo de la deidad.

Los ríos de lava serán significativos en relación con los ríos y manantiales que vivifican, en tanto que los ríos de fuego destruyen.

Esto nos hace recordar el símbolo de la guerra, el atlachinolli, que conjuga la dualidad de contrarios mencionada.

Las manos de Huehuetéotl

La posición de sus manos también nos recuerdan a la dualidad sagrada. La derecha está abierta con la palma hacia arriba, en tanto que la izquierda se cierra en forma de puño.

Lo que significaría que la mano derecha abierta representaría la entrega que hace el dios de sus dones, en tanto que la izquierda empuñada significa el lado negativo.

Significado de los rombos

El enorme brasero tiene, por lo general, un decorado a base de rombos con un círculo en medio que parecieran ser ojos.

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Cada rombo está separado del otro por líneas verticales, haciendo un total de cuatro “ojos” alrededor del brasero que bien pudieran representar los cuatro rumbos del universo (quincunces).

De ser así, estaríamos ante la primera manifestación de una de las características de este dios: ocupar el centro del universo y estar relacionado con los cuatro puntos cardinales.

Los pobladores de Cuicuilco que sufrieron temblores de tierra, ruidos provenientes del interior del volcán y, finalmente, la ceniza y los ríos de lava que corrieron para cubrir tierras de cultivo, casas y el centro ceremonial debieron ser fervientes creyentes de esta deidad.

La furia del dios fue a la par del abandono del sitio y no pocos investigadores piensan que parte de esta población se desplazó hacia el norte, ocupando Teotihuacan, aunque nuevos datos de carbono 14 indican que la erupción que cubrió el sitio ocurrió hacia 300 d.C., es decir, en pleno periodo Clásico.

El señor viejo del fuego

Por otra parte, el carácter de vejez que se asocia al dios puede obedecer a que, en algunos mito, el primer y más antiguo elemento que los dioses crean, antes que el Sol y el hombre, es el fuego.

Debido a la terrible experiencia vivida en Cuicuilco, que mostró su lado negativo, se piensa que el culto que en Teotihuacan se tuvo por el dios viejo se debió a que se trataba de mantener su lado positivo -proporcionar calor, conocer los alimentos, el fuego como renovador, el centro del hogar, entre otros.

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Fuente: Eduardo Matos Moctezuma

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